INTRODUCCIÓN
Por Germánico Vaca
El Problema
El crecimiento económico de una nación es el resultado de una reacción en cadena cuyo punto de partida es claro: la creación de empleo productivo, el aumento sostenido de los ingresos y la erradicación —no la simple reducción— de la pobreza.
La generación de empleo y oportunidades es el eje fundamental del desarrollo. El trabajo digno permite a las personas sostener a sus familias y, al mismo tiempo, fortalece a la nación al garantizar un futuro más estable. La patria no es únicamente un territorio geográfico: la patria es cada ciudadano. Cuando un ciudadano queda excluido del sistema productivo, la patria entera se debilita.
Por ello, es imprescindible impulsar todos los sectores económicos: agricultura, industria, turismo, comercio y exportaciones. El incremento de la productividad genera empleo; el empleo fortalece el comercio y la industria; estos incrementan las exportaciones y, como consecuencia, se amplía la base tributaria. El resultado es crecimiento económico real, siempre bajo el respeto absoluto a la libertad individual, que es el anhelo legítimo del pueblo.
Para una nación en desarrollo como el Ecuador, los retos son particularmente complejos. El país enfrenta una deuda significativa heredada de gobiernos irresponsables, así como el debilitamiento institucional producto de modelos ideológicos que han erosionado la separación de poderes y la seguridad jurídica. Este plan surge precisamente para corregir esas distorsiones estructurales y establecer bases sólidas de crecimiento sostenible.
Entre los principales desafíos se encuentran:
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Instituciones debilitadas que facilitan la corrupción
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Alto desempleo y subempleo
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Insuficiente infraestructura industrial
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Bajo desarrollo comercial
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Acceso limitado a servicios financieros
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Marcos legales y regulatorios inadecuados
El objetivo central es garantizar que todos los ecuatorianos, sin excepción, tengan igualdad real de oportunidades. La pobreza debe ser erradicada. Puede sonar ambicioso, incluso incómodo, pero las ideas aquí expuestas hacen ese objetivo alcanzable.
Gobernanza, conocimiento y ciencia
Ningún presidente, por capaz que sea, puede poseer todo el conocimiento necesario para conducir una nación moderna. La toma de decisiones debe basarse en datos, análisis científico y proyecciones objetivas, siempre dentro del marco constitucional y legal.
La política no puede seguir siendo un ejercicio de intuición, improvisación o ideología. Debe convertirse en un proceso asistido por ciencia y tecnología, donde la inteligencia artificial analice escenarios, riesgos y consecuencias, sin reemplazar al ser humano, pero sí reduciendo errores graves que afectan a millones de personas.
Libertad, propiedad y sentido de pertenencia
El ser humano no es solo el resultado de factores biológicos y sociales; existe un elemento intangible fundamental: el sentido de pertenencia y propósito. Cuando las personas sienten que algo les pertenece, lo cuidan, lo protegen y lo desarrollan.
Aplicado al gobierno, esto significa que el ciudadano debe convertirse en copropietario del país, no solo en un contribuyente pasivo. Cuando el ciudadano participa directamente en la propiedad de los recursos estratégicos, de las grandes empresas nacionales y de los servicios fundamentales, deja de ser un súbdito y se convierte en socio de la nación.
Este modelo transforma la relación entre Estado y ciudadano. La riqueza deja de concentrarse en élites políticas o económicas y pasa a distribuirse de manera estructural, transparente y verificable, con el apoyo de sistemas tecnológicos avanzados.
La dolarización y la pérdida de soberanía económica
La dolarización ha significado para el Ecuador una pérdida sistemática de soberanía monetaria y de recursos. El uso de una moneda extranjera impide al país:
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controlar su política monetaria,
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responder a crisis internas,
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proteger su competitividad,
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administrar eficientemente su crecimiento.
El costo real de la dolarización no es solo contable, sino estructural. Se traduce en dependencia, vulnerabilidad y estancamiento. Ninguna nación puede desarrollarse plenamente sin controlar su sistema monetario.
Por esta razón, el cambio que propone este plan no es superficial, sino estructural: una nueva arquitectura monetaria, productiva y financiera.
Proyectos estructurales del plan
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Moneda soberana ecuatoriana, respaldada por activos reales
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Modelo de Riqueza Comunitaria Científica (SCW)
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Proyecto de integración regional latinoamericana
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Modelo híbrido de inversión pública–comunitaria–privada
RIQUEZA COMUNITARIA CIENTÍFICA (SCW) – FUNDAMENTO
Los sistemas económicos tradicionales —capitalismo, socialismo y comunismo— comparten una característica común: la concentración del poder económico y de los medios de producción en manos de pocos, ya sea el Estado, el partido o grandes corporaciones.
El modelo de Riqueza Comunitaria Científica rompe con esa lógica. No elimina el mercado ni la propiedad privada; democratiza la propiedad estratégica, manteniendo incentivos, eficiencia y libertad.
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Es capitalista en su funcionamiento (libre empresa, inversión, innovación).
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Es comunitario en su propiedad y distribución.
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Es científico en su gobernanza y toma de decisiones.
En este sistema:
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los bancos estratégicos son de propiedad nacional,
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los recursos pertenecen a la comunidad,
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los ciudadanos son inversionistas,
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la corrupción se reduce mediante transparencia tecnológica,
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la libertad individual es el principio rector.
PRINCIPIOS FUNDAMENTALES
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La libertad individual es inviolable.
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El gobierno existe para servir, no para dominar.
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El poder del Estado debe ser limitado.
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La propiedad privada es un derecho fundamental.
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El mérito, el esfuerzo y la creatividad deben ser recompensados.
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La diversidad cultural debe ser respetada sin discriminación.
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La innovación nunca surge de la coerción, sino de la libertad.

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